jueves, 8 de noviembre de 2012

Reflexiones sobre nuestro presente


Este mes de octubre que pasó fue muy doloroso en materia de seguridad para mi ciudad Santa Marta, Colombia, lastimosamente noviembre no ha empezado mejor. Los asesinatos y robos son ahora mas frecuentes, a esto se le han agregado atentados con explosivos. Lo peor de todo es que los ejecutores suelen ser menores de edad, quienes no suelen pagar condenas largas, para la muestra el caso que estremeció al país, el joven universitario del externado que estaba próximo a continuar sus estudios en Harvard Juan Guillermo Gomez fue asesinado por robarle el teléfono celular. Los responsables ya están libres o están próximos a serlo, no estoy seguro, pero la semana pasada fue un escándalo. Si esto sucede con un caso que fue tan mediático, que se puede esperar de los casos que suceden a diario y no tienen trascendencia en los medios.

Siempre pensé que aumentar las penas y limitar el numero de motos por ciudad serian buenas medidas, pero pensándolo mejor estas medidas no solucionarían gran cosa, porque el problema real es la desigualdad, la falta de empleo y pocos cimientos en cuanto a educación y valores. Reducir el desempleo no es fácil, se requiere que la economía, la industria y la educación estén saludables, ademas de políticas de gobierno acertadas frente a esta problemática. Todos los esfuerzos y toda la atención están puestos en estos aspectos, sin embargo bajo mi punto de vista, se esta descuidando la base de la sociedad, el núcleo familiar.

No es un gran descubrimiento decir que hoy en día la mayoría de los padres tienen muy pocas horas al día para estar con sus hijos, educarlos, jugar con ellos y por supuesto vigilarlos y estar pendientes de si están en buenos pasos o no. Muchas personas tienen que tomar varios trabajos extra aparte de su empleo formal para poder sostener el hogar o simplemente para darse gustos que de otra forma no podrían darse, viajes, ropa, productos tecnológicos como celulares, tabletas computadoras, etc.

El problema es que hoy no hay tiempo para nada, el mundo se mueve muy rápido, la economía cambia, la industria, la ciencia y la tecnología van a un ritmo vertiginoso, todo es frenético, la competencia laboral e incluso desde las mismas instituciones educativas la competencia es brutal. Y tanto correr para qué? 

Entiendo que toda esta aceleración empezó con la revolución industrial, los avances en ciencia y tecnología ademas de la globalización. Estas disciplinas como todas fueron creadas por y para beneficio del hombre, para recortar distancias, para ahorrar tiempo, para mejorar nuestra salud, para disfrutar mas con nuestros seres queridos, para dedicarnos más a lo que nos apasiona, para recorrer el mundo, para ir al lugar que queramos; pero realmente lo estamos logrando? o mas bien estamos siendo esclavos de nuestros inventos que mejorarían nuestra vida pero que en la practica muchas veces la empeoran?.

Creo firmemente que así como el hombre va a tener que hacer un alto en el camino con los combustibles fósiles y todo material altamente contaminante; tambien va a tener que hacerlo con el estilo de vida que vivimos. Hoy son muy populares los energizantes y drogas que aumentan nuestro rendimiento forzando al cuerpo a nuevos limites porque hoy prima la velocidad, los servicios instantáneos, la actividad 24 horas al día. Ademas las empresas estimulan a que los empleados trabajen mas horas a la semana y prefieren a los empleados que regalan esas horas. Creo que debemos sentarnos y hacer un pare. Hay un grupo de gente millonaria extremadamente competitiva con enormes ganas de más poder, dinero, reconocimiento y que ademas solo piensan en si mismas, que están arrastrando a las demás a vivir en un mundo hiper acelerado que no es deseable y por supuesto no es apto para criar ni educar a los hijos.

Un día me senté a pensar al respecto y pensé en algo que pudiera ser una solución, alguna medida que pudiera fortalecer los lazos familiares, alguna iniciativa que buscara conciliar la vida laboral con la vida familiar. Me miré a mi mismo, mi situación en ese entonces. Trabajaba en el Instituto Geográfico Agustin Codazzi, un buen trabajo con un buen sueldo y las mismas horas laborales que todo el mundo, la diferencia radicaba en como estaban distribuidas las horas, trabajaba de 6 de la mañana a 2 de la tarde. Este horario casi coincidía con el horario de mis hijos, de 7 de la mañana a 3 de la tarde. Estaba muy feliz porque tenia toda la tarde y la noche para ellos, podía ayudarlos en sus tareas, jugar con ellos disfrutar la compañía uno del otro, ver sus problemas y orientarlos.

Pensé en lo bueno que sería si todos o la mayoría de los padres pudieran vivir eso que yo estaba viviendo, seguramente muchos de los problemas de delincuencia y depresión juvenil disminuirían considerablemente. Es innegable que la mayoría de delincuentes juveniles llegan a este camino por maltratos o situaciones extremas en su hogar. 

Desde mi punto de vista creo que una buena medida sería tratar de unificar los horarios laborales y escolares de tal forma que los padres estén mas tiempo con sus hijos, es bastante difícil cambiar la mentalidad de un mundo entero, pero repito, creo que llegara el momento en que tanta velocidad nos va a perjudicar, de hecho ya lo hace. Ademas hay que analizar que los beneficios pudieran valer la pena por mucho. Para estimular este cambio el  primero que debería dar el paso sería el estado y todas sus entidades oficiales, esto de alguna forma alentaría a todas las demás empresas y oficinas a funcionar bajo el mismo esquema. 

Ojo no hablo de trabajar menos, serian las mismas horas laborales pero distribuidas de otra forma. de hecho incluso se pudiera aumentar una hora diaria, lo importante es que la familia a las 4 de la tarde ya esté reunida. Ademas mucha gente se ahorraría un trayecto de transporte, mejorando tambien el medio ambiente. Parece algo muy soñador pero por qué no soñar o mejor por qué no intentarlo.

Si te gusta la idea y estas de acuerdo con lo que planteo o quieres agregar algo por favor comenta y difunde este articulo, tal vez podamos hacer algo al respecto.

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